DECÁLOGO PARA LA MEJORA DE LA ATENCIÓN PRIMARIA EN ANDALUCÍA

  • UCAUCE y la Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria presentan un DECÁLOGO orientado a potenciar la atención sanitaria a partir de una visión compartida por la población y por los profesionales de la salud sobre los aspectos de mejora

Andalucía, 15 de diciembre de 2021. La Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria ha invitado a todas las asociaciones de consumidores andaluzas a recoger en un decálogo las necesidades más urgentes de la Atención Primaria de Salud en Andalucía. Con la ayuda de la Unión de Consumidores de Andalucía (UCAUCE) y de FACUA-Consumidores en Acción se ha elaborado el presente decálogo, que busca potenciar la atención sanitaria a partir de una visión compartida por la población y por los profesionales de la salud sobre los aspectos de mejora. Esta unión es precisa si se desea mejorar la calidad asistencial del Sistema Sanitario Público Andaluz.

1. La Atención Primaria es la atención más próxima y cercana a la ciudadanía y la que los acompaña en todo su ciclo vital, es por ello que debe aspirar a la humanización de las relaciones que mantiene con ellos en todas sus instancias y circunstancias: acceso, gestión, espacios, tiempos, trato personalizado, etc. En este proceso deben comprometerse a participar todos los agentes implicados: instituciones, gestores, profesionales, pacientes, representantes de los usuarios del sistema, familiares y cuidadores, en el marco de una cultura de humanización compartida.

2. La Atención Primaria debe basarse en una atención de calidad. La cultura y práctica de calidad deben orientar la prestación de la cartera de servicios de la Atención Primaria, así como su pleno desarrollo deberá contemplar la potenciación de las actuaciones en materia de promoción y prevención y áreas como la salud mental, en las que la Atención Primaria y comunitaria tienen un papel fundamental, como la crisis de salud pública provocada por la pandemia ha puesto en evidencia.

3. La digitalización y uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación son una oportunidad para la transformación digital de la Atención Primaria, a través del diseño y desarrollo de nuevos servicios que tengan en cuenta las necesidades y expectativas de la ciudadanía (con atención especial a las personas con dificultades para el manejo de nuevas tecnologías) así como las de los profesionales, a la luz de la experiencia acumulada durante la pandemia.

4. La accesibilidad es uno de los principios básicos de la Atención Primaria. Es necesario analizar los tiempos de espera y de atención optima 2 requeridos por las personas usuarias del sistema atendiendo a las necesidades y problemas de los diferentes segmentos de población, adecuando la proporcionalidad de los recursos humanos para garantizar una atención de calidad. El cumplimento de los plazos de garantía de respuesta asistencial y la coordinación con otros niveles de atención debe facilitar la continuidad asistencial centrada en el paciente y coordinada por la atención primaria.

5. Es necesario mejorar sustancialmente los sistemas de información de la actividad asistencial de Atención Primaria, con información de uso, personas atendidas y procesos clínicos cubiertos, y el acceso transparente a la información por parte de los profesionales y la ciudadanía andaluza.

6. La Atención Primaria necesita mejorar su capacidad de resolución, dotándose de los recursos y competencias necesarias con base en evidencias científicas y en la innovación tecnológica orientada al ámbito comunitario en campos como el diagnóstico de laboratorio y de imagen médica, sistemas de soporte a la decisión clínica, intervenciones menores, telemedicina y soporte al autocuidado.

7. Se propone la creación de un Observatorio de análisis, estudio y evaluación de las sugerencias, quejas y reclamaciones planteadas por las personas usuarias, garantizando en el mismo la participación de las organizaciones de consumidores y usuarios. Desde este observatorio debería además coordinarse la realización de encuestas de satisfacción de las personas usuarias en relación con la Atención Primaria y su cartera de servicios, además de impulsar la edición de folletos o guías informativas sobre los mismos y su correcto uso

8. Es necesario el impulso del Plan Estratégico para la mejora de la Atención Primaria en el Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA) que recoja el conjunto de las propuestas de mejoras existentes, redactado con una amplia participación de instituciones, profesionales, trabajadores y usuarios del SSPA, orientado a con el mismo evaluar las necesidades presupuestarias de la Atención Primaria.

9. Urge mejorar la participación de las personas usuarios en materia de sanidad, así como reactivar la participación reglada, en especial la constitución del Consejo Andaluz de Salud, así como otros referidos al control y gestión del mismo.

10. Todo lo anterior no será posible sin mejoras sustanciales en las dotaciones presupuestarias anuales para estos servicios, garantizando los recursos humanos y el incremento de plantillas, con especial atención en zonas o distritos de salud con servicios deficitarios.

EL CONSUMIDOR ESPAÑOL QUIERE SER SOSTENIBLE EN ALIMENTACIÓN PERO NO A CUALQUIER PRECIO

Según las conclusiones de la Encuesta Sobre Hábitos de Compra y Consumo 2021

– Un 93% de los consumidores considera que unos hábitos alimentarios más o menos sostenibles tienen un impacto proporcional sobre el medio ambiente

– Una gran mayoría (88%) actúa contra al desperdicio alimentario y lo considera un problema del que responsabiliza a toda la sociedad ✓ Aumenta la confianza en el comercio online, aunque sigue sin despegar y aparece el concepto de cercanía 2.0

– Los consumidores no se sienten vulnerables y los que afirman que sí lo son esgrimen en su mayoría motivos de renta baja

– La calidad se consolida como el factor más importante para elegir tanto el establecimiento para hacer la compra como el producto que se adquiere

Madrid, 1 de diciembre de 2021.- Averiguar el grado de conocimiento, compromiso e implicación de los consumidores españoles en materia de sostenibilidad ha sido el nuevo interrogante que, este año, la MPAC ha planteado a los consumidores encuestados y las respuestas recabadas resultan bastante elocuentes: sostenibilidad sí pero no a cualquier precio. El perfil mayoritario, un 93%, es consciente de que sus hábitos alimentarios tienen un mayor o menor impacto ambiental según sean estos más o menos respetuosos con el medio ambiente; a un 88% le preocupa la sostenibilidad y al 86% le gustaría contar con un etiquetado donde viera si el producto lo es realmente. Sin embargo, a un 61% le resulta difícil, hoy por hoy, hacer una compra de alimentos sostenibles y menos de la mitad estaría dispuesto a pagar más por productos de estas características, según las conclusiones de la Encuesta Sobre Hábitos de Compra y Consumo 2021 de la Mesa de Participación Asociaciones de Consumidores (MPAC). De acuerdo con dicho estudio, en el que han participado 3.500 familias de las 17 comunidades autónomas y de las 2 ciudades autónomas durante el primer semestre de 2021, la conciencia ambiental está firmemente implantada en la población española como demuestra su evolución positiva en materia de reciclaje y separación de residuos o su preocupación y actitud combativa contra el desperdicio alimentario; un 88% lo considera un problema e intenta evitarlo. En este sentido, cabe destacar que, en la encuesta de este año, aunque sigue siento alta, el consumidor reduce su responsabilidad directa sobre este fenómeno y lo achaca en mayor medida a la sociedad en su conjunto y a todos los agentes implicados en la cadena agroalimentaria.

El etiquetado: la asignatura pendiente

Si bien la mitad de la población consultada en la Encuesta MPAC 2021 responde que su principal fuente de información sobre un alimento es la etiqueta, los seis años de experiencia acumulados en este estudio revelan un progresivo desinterés por ella y un aumento de los encuestados que aseguran no buscar información por este canal. Internet como segunda fuente se mantiene en torno a un 20% desde 2019. De hecho, el etiquetado actual resulta mejorable para más del 50% de los consumidores, bien porque sus datos son poco visibles, confusos o irrelevantes. Cabe destacar que un 24% reclama la opción de disponer de esta información en formato digital, sobre todo entre los encuestados de menor edad. Se impone el concepto de omnicanalidad para buscar información sobre los productos. En cuanto los conceptos más importantes de la etiqueta para el consumidor, un 60% se fija en la fecha de caducidad, el 59% en los ingredientes y al 34% le interesa el lugar de origen del alimento. Sobre la información nutricional, nos importan los azúcares (64%) y las grasas (61%). También cabe destacar, el aumento del interés por el contenido proteico del alimento.

La fecha de caducidad… se mira, pero no se acata

El estudio de la MPAC en 2021 desvela una paradoja con respecto a la fecha de caducidad. En el epígrafe anterior se apuntaba a que es el dato de la etiqueta que más interesa al consumidor y, a la pregunta de si conoce la diferencia entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente, casi el 80% responde que sí. Sin embargo, un 59% también confiesa que consume productos alimentarios una vez superada su fecha de caducidad, ya sea porque “por unos días no pasa nada” o porque “lo importante es el aspecto del producto en sí, su textura, olor y sabor”. En esta cuestión, además, los porcentajes apenas han variado en los últimos tres años. A pesar de esto, el consumidor medio en España, más del 95%, es consciente de la importancia de la alimentación para su salud, tanto de manera aislada como en sinergia con otras cuestiones. Aunque de nuevo, una quinta parte de la población cuestionada se muestra insegura a la hora de calificar sus hábitos alimentarios como saludables y un 11% admite abiertamente que no lo son. En contrapartida, los que declaran mantener hábitos saludables aumentan ligeramente con respecto a los tres últimos años.

Aumenta la confianza en el comercio online

Según se recoge en la Encuesta de Hábitos de Compra y Consumo 2021 elaborada por la MPAC, se establece en un 6% el uso del comercio online entre la población después de que experimentara un incremento durante el periodo de pandemia hasta el 8,9%. Aunque la compra de alimentación online todavía no está consolidada, se aprecia una valoración positiva por parte de los encuestados, concretamente de un 67% si bien solo la mitad lo ha usado alguna vez, sobre todo por la comodidad. El 35% todavía es reticente al no poder ver el producto que adquiere. Aparece el concepto de cercanía 2.0 que no la proporciona la ubicación geográfica, sino la conectividad, lo que permite hacer la compra en “un clic”.

La mayoría de los consumidores no se siente vulnerable

Seis de cada diez encuestados no se considera un consumidor vulnerable, es decir, aquel que por sus características, necesidades o circunstancias personales se encuentra en una especial situación de subordinación, indefensión o desprotección que le impide ejercer sus derechos como consumidor en condiciones de igualdad. El 33% que afirma sentirse vulnerable lo hace por su nivel de renta (17%), un porcentaje que es mayor cuanto menor es su formación. Se aprecia también una mayor vulnerabilidad en unidades familiares unipersonales y de más de cinco miembros y más en entornos rurales que urbanos (60% frente al 45%). Los mayores de 65 años son los que más desconocimiento presentan ante esta figura (21%) y los que más vulnerables se consideran por el desconocimiento, fundamentalmente, de las nuevas tecnologías.

Consumidor exigente que prima la calidad

El consumidor medio en España otorga una gran importancia a la calidad del establecimiento en el que hace la compra (58%) por encima de la cercanía con un 54% y del precio (47%). Se ha constatado un aumento con respecto a otros años en los tres factores que se consolidan como los más importantes para los ciudadanos, incluso en los meses de confinamiento por la COVID-19. Lo mismo ocurre a la hora de adquirir un producto donde la calidad prima para la mitad de los encuestados seguido de lejos por las preferencias personales (23%) y el precio (19%). El supermercado se sigue manteniendo como el lugar de compra preferido para el 64% de los encuestados, igual que en 2020, seguido de lejos por los hipermercados (16%) y el pequeño comercio de proximidad con el 14%, ambos con porcentajes similares en los últimos años analizados. Por otra parte, se constata que los consumidores diversifican la compra en diferentes establecimientos dependiendo de si se trata de comprar productos perecederos o no perecederos. Así, los productos frescos se adquieren mayoritariamente en los pequeños comercios y mercados municipales (46% en el caso de la carne, 45% en el pescado y el 52% de frutas y verduras). Esta preferencia puede deberse a que se vincula a productos de temporada con círculos más cortos de distribución y comercialización, y por tanto, tender a considerarlos como más frescos.

Sobre la MPAC

La Mesa de Participación (MPAC) es un foro de debate y grupo de trabajo formado por las Confederaciones y Federaciones de asociaciones de consumidores y usuarios CECU, FUCI, UNAE y CAUCE (representada en Andalucía por la Unión de Consumidores de Andalucía (UCAUCE), junto con Mercadona. Fundada en 2014, la MPAC se reúne periódicamente con el fin de debatir sobre temas de actualidad, nuevas tendencias y hábitos de consumo y con el objetivo de proponer soluciones conjuntas en el ámbito del consumo y de establecer lazos de unión entre la administración, los consumidores y el ámbito empresarial