EL CONSUMIDOR ESPAÑOL QUIERE SER SOSTENIBLE EN ALIMENTACIÓN PERO NO A CUALQUIER PRECIO

Según las conclusiones de la Encuesta Sobre Hábitos de Compra y Consumo 2021

– Un 93% de los consumidores considera que unos hábitos alimentarios más o menos sostenibles tienen un impacto proporcional sobre el medio ambiente

– Una gran mayoría (88%) actúa contra al desperdicio alimentario y lo considera un problema del que responsabiliza a toda la sociedad ✓ Aumenta la confianza en el comercio online, aunque sigue sin despegar y aparece el concepto de cercanía 2.0

– Los consumidores no se sienten vulnerables y los que afirman que sí lo son esgrimen en su mayoría motivos de renta baja

– La calidad se consolida como el factor más importante para elegir tanto el establecimiento para hacer la compra como el producto que se adquiere

Madrid, 1 de diciembre de 2021.- Averiguar el grado de conocimiento, compromiso e implicación de los consumidores españoles en materia de sostenibilidad ha sido el nuevo interrogante que, este año, la MPAC ha planteado a los consumidores encuestados y las respuestas recabadas resultan bastante elocuentes: sostenibilidad sí pero no a cualquier precio. El perfil mayoritario, un 93%, es consciente de que sus hábitos alimentarios tienen un mayor o menor impacto ambiental según sean estos más o menos respetuosos con el medio ambiente; a un 88% le preocupa la sostenibilidad y al 86% le gustaría contar con un etiquetado donde viera si el producto lo es realmente. Sin embargo, a un 61% le resulta difícil, hoy por hoy, hacer una compra de alimentos sostenibles y menos de la mitad estaría dispuesto a pagar más por productos de estas características, según las conclusiones de la Encuesta Sobre Hábitos de Compra y Consumo 2021 de la Mesa de Participación Asociaciones de Consumidores (MPAC). De acuerdo con dicho estudio, en el que han participado 3.500 familias de las 17 comunidades autónomas y de las 2 ciudades autónomas durante el primer semestre de 2021, la conciencia ambiental está firmemente implantada en la población española como demuestra su evolución positiva en materia de reciclaje y separación de residuos o su preocupación y actitud combativa contra el desperdicio alimentario; un 88% lo considera un problema e intenta evitarlo. En este sentido, cabe destacar que, en la encuesta de este año, aunque sigue siento alta, el consumidor reduce su responsabilidad directa sobre este fenómeno y lo achaca en mayor medida a la sociedad en su conjunto y a todos los agentes implicados en la cadena agroalimentaria.

El etiquetado: la asignatura pendiente

Si bien la mitad de la población consultada en la Encuesta MPAC 2021 responde que su principal fuente de información sobre un alimento es la etiqueta, los seis años de experiencia acumulados en este estudio revelan un progresivo desinterés por ella y un aumento de los encuestados que aseguran no buscar información por este canal. Internet como segunda fuente se mantiene en torno a un 20% desde 2019. De hecho, el etiquetado actual resulta mejorable para más del 50% de los consumidores, bien porque sus datos son poco visibles, confusos o irrelevantes. Cabe destacar que un 24% reclama la opción de disponer de esta información en formato digital, sobre todo entre los encuestados de menor edad. Se impone el concepto de omnicanalidad para buscar información sobre los productos. En cuanto los conceptos más importantes de la etiqueta para el consumidor, un 60% se fija en la fecha de caducidad, el 59% en los ingredientes y al 34% le interesa el lugar de origen del alimento. Sobre la información nutricional, nos importan los azúcares (64%) y las grasas (61%). También cabe destacar, el aumento del interés por el contenido proteico del alimento.

La fecha de caducidad… se mira, pero no se acata

El estudio de la MPAC en 2021 desvela una paradoja con respecto a la fecha de caducidad. En el epígrafe anterior se apuntaba a que es el dato de la etiqueta que más interesa al consumidor y, a la pregunta de si conoce la diferencia entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente, casi el 80% responde que sí. Sin embargo, un 59% también confiesa que consume productos alimentarios una vez superada su fecha de caducidad, ya sea porque “por unos días no pasa nada” o porque “lo importante es el aspecto del producto en sí, su textura, olor y sabor”. En esta cuestión, además, los porcentajes apenas han variado en los últimos tres años. A pesar de esto, el consumidor medio en España, más del 95%, es consciente de la importancia de la alimentación para su salud, tanto de manera aislada como en sinergia con otras cuestiones. Aunque de nuevo, una quinta parte de la población cuestionada se muestra insegura a la hora de calificar sus hábitos alimentarios como saludables y un 11% admite abiertamente que no lo son. En contrapartida, los que declaran mantener hábitos saludables aumentan ligeramente con respecto a los tres últimos años.

Aumenta la confianza en el comercio online

Según se recoge en la Encuesta de Hábitos de Compra y Consumo 2021 elaborada por la MPAC, se establece en un 6% el uso del comercio online entre la población después de que experimentara un incremento durante el periodo de pandemia hasta el 8,9%. Aunque la compra de alimentación online todavía no está consolidada, se aprecia una valoración positiva por parte de los encuestados, concretamente de un 67% si bien solo la mitad lo ha usado alguna vez, sobre todo por la comodidad. El 35% todavía es reticente al no poder ver el producto que adquiere. Aparece el concepto de cercanía 2.0 que no la proporciona la ubicación geográfica, sino la conectividad, lo que permite hacer la compra en “un clic”.

La mayoría de los consumidores no se siente vulnerable

Seis de cada diez encuestados no se considera un consumidor vulnerable, es decir, aquel que por sus características, necesidades o circunstancias personales se encuentra en una especial situación de subordinación, indefensión o desprotección que le impide ejercer sus derechos como consumidor en condiciones de igualdad. El 33% que afirma sentirse vulnerable lo hace por su nivel de renta (17%), un porcentaje que es mayor cuanto menor es su formación. Se aprecia también una mayor vulnerabilidad en unidades familiares unipersonales y de más de cinco miembros y más en entornos rurales que urbanos (60% frente al 45%). Los mayores de 65 años son los que más desconocimiento presentan ante esta figura (21%) y los que más vulnerables se consideran por el desconocimiento, fundamentalmente, de las nuevas tecnologías.

Consumidor exigente que prima la calidad

El consumidor medio en España otorga una gran importancia a la calidad del establecimiento en el que hace la compra (58%) por encima de la cercanía con un 54% y del precio (47%). Se ha constatado un aumento con respecto a otros años en los tres factores que se consolidan como los más importantes para los ciudadanos, incluso en los meses de confinamiento por la COVID-19. Lo mismo ocurre a la hora de adquirir un producto donde la calidad prima para la mitad de los encuestados seguido de lejos por las preferencias personales (23%) y el precio (19%). El supermercado se sigue manteniendo como el lugar de compra preferido para el 64% de los encuestados, igual que en 2020, seguido de lejos por los hipermercados (16%) y el pequeño comercio de proximidad con el 14%, ambos con porcentajes similares en los últimos años analizados. Por otra parte, se constata que los consumidores diversifican la compra en diferentes establecimientos dependiendo de si se trata de comprar productos perecederos o no perecederos. Así, los productos frescos se adquieren mayoritariamente en los pequeños comercios y mercados municipales (46% en el caso de la carne, 45% en el pescado y el 52% de frutas y verduras). Esta preferencia puede deberse a que se vincula a productos de temporada con círculos más cortos de distribución y comercialización, y por tanto, tender a considerarlos como más frescos.

Sobre la MPAC

La Mesa de Participación (MPAC) es un foro de debate y grupo de trabajo formado por las Confederaciones y Federaciones de asociaciones de consumidores y usuarios CECU, FUCI, UNAE y CAUCE (representada en Andalucía por la Unión de Consumidores de Andalucía (UCAUCE), junto con Mercadona. Fundada en 2014, la MPAC se reúne periódicamente con el fin de debatir sobre temas de actualidad, nuevas tendencias y hábitos de consumo y con el objetivo de proponer soluciones conjuntas en el ámbito del consumo y de establecer lazos de unión entre la administración, los consumidores y el ámbito empresarial

La Confederación de Espresariois y Unión de Consumidores, juntos en mejora de la economía, profundizarán en sus líneas de trabajo y participación

  • Ante la situación económica, que afectan por igual a consumidores y empresas, son necesarias actuaciones conjuntas.

  • En el encuentro celebrado se sentaron las bases de próximas actuaciones, como la renovación del actual convenio o la creación de órganos de participación en todos los sectores económicos y que afectan al Consumo.

Málaga, 12 de noviembre de 2021. La Unión de Consumidores ha tenido ocasión de celebrar un encuentro con la Confederación de Empresarios de Andalucía en su sede de Málaga. Por parte de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) asistían a la reunión el presidente de la CEA y vicepresidente de la CEOE, Javier González de Lara, y la vicepresidenta ejecutiva y secretaria general de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM), Natalia Sánchez. En representación de los consumidores asistían Juan Moreno, secretario general de la Unión de Consumidores de Andalucía UCAUCE y Jesús Burgos, presidente de la Unión de Consumidores de Málaga, como organización pionera que viene actuando con los empresarios desde 2004 en objetivos comunes de mejora.

La reunión de trabajo, de carácter institucional, se celebraba al objeto de profundizar en las líneas de colaboración, participación y dialogo existentes entre organizaciones representativas de los sectores empresarial y de consumidores, tanto a niveles autonómico como provincial. Esas aportaciones comunes, siempre según los Códigos de Buenas Prácticas y según el interés general, buscan auspiciar desde el compromiso la recuperación económica, a través, por ejemplo, de órganos de participación que actualmente la Administración no mantiene.

Se trató de un encuentro de carácter institucional muy necesario y oportuno ante la situación actual que perjudica de igual forma a empresarios y consumidores. Entre los acuerdos de la misma cabría destacar los siguientes:

  • Actualización del convenio marco de colaboración entre CEA y la Unión de Consumidores de Andalucía (UCAUCE). El actual existente data de 2008 y su renovación incorporaría nuevas líneas de trabajo entre ambas entidades y en diversos campos., contemplándose completar el mismo, con la ratificación y/o adendas en todas las provincias en las que sea de interés, como viene ocurriendo en Málaga.

  • Coordinación y dialogo entre ambas entidades en materia de participación institucional en todos los ámbitos económicos, tales como consumo, comercio, medio ambiente y sostenibilidad, transporte, vivienda, etc.

  • Profundizar en la constitución de órganos de participación entre el sector empresarial y el de los consumidores, tomando como ejemplo las actuaciones recientemente desarrolladas en Málaga. Estos órganos de carácter institucional, con planificación y procesos de adopción de decisiones participativas y consultivas, dinámicos y permanentes con mediación y acuerdo en todas las áreas económicas y de servicios, consiguiendo dar voz a ambos agentes económicos y consumidores finales, apostando por la empresa nacional y local, así como por la interlocución con sus clientes-consumidores.

El objetivo común debe ser el de unir esfuerzos entre empresarios y clientes en su condición de personas consumidoras y usuarias, esto es, estudiar acciones conjuntas para potenciar la mejora de la Economía para superar la crisis y aumentar la confianza de los consumidores, actualmente bajo mínimos en su índice.

Una voz y actuaciones unidos de manera real que transmitan a la sociedad que las instituciones y administraciones públicas apuestan por la recuperación y las mejoras necesarias que optimicen el tejido empresarial, muy castigado por los altos costes, gastos fijos, impuestos, transportes, falta de materias primas etc., etc., así como la revisión en profundidad de productos, servicios, precios finales a los consumidores con subidas continuas insostenibles para ambas partes, que no ayudan a la recuperación y sí al empeoramiento constante y crispación del consumidor y de la empresa.