Los consumidores prefieren comprar en el supermercado y consumir productos frescos, y valoran la calidad en su compra diaria

  • Más de 2.500 familias han participado en la “Encuesta sobre hábitos de consumo 2017″, realizada por CECU, FUCI, UNAE y CAUCE, en colaboración con Mercadona, y cuyo objetivo es conocer mejor el perfil del nuevo consumidor español y fomentar el consumo responsable

                         

Madrid, 19 de octubre de 2017 – El perfil del consumidor actual escoge el formato supermercado como lugar para realizar su compra de cada día y prima la compra de productos frescos y de gran calidad. Se trata de un consumidor crítico y exigente, ahorrador y preocupado por su salud, el desperdicio de alimentos y la sostenibilidad de la cadena agroalimentaria.

Estas son las principales conclusiones de la “Encuesta sobre hábitos de consumo 2017”, realizada a más de 2.500 familias de toda España por parte de la Mesa de Participación (grupo de trabajo constituido por las asociaciones de consumidores CECU, FUCI, UNAE y CAUCE, junto a Mercadona).

Con el objetivo de conocer mejor al consumidor para poder informarle, mejorar su protección y  fomentar su responsabilidad, la encuesta analiza los hábitos de consumo y los factores que influyen en la compra, además de la formación que tiene el consumidor en temas de nutrición y etiquetado o sus conocimientos respecto al consumo responsable. Los datos más destacados son:

  • Hábitos de compra y consumo: el 61% de los consumidores elige el supermercado como su lugar de compra habitual (seguido del hipermercado y de tiendas especializadas). La compra de productos frescos se impone al resto, incrementándose respecto al año anterior. Los datos acerca de los hábitos alimentarios de los ciudadanos reflejan una realidad con margen de mejora, además de detectarse un bajo conocimiento real sobre alimentos libres de alérgenos, ecológicos o transgénicos. Además, para el 72% de la población encuestada, la situación económica le ha obligado a cambiar parte de sus hábitos de consumo y alimentación, si bien se percibe, por su comportamiento, una leve mejoría respecto a 2016.
  • Factores que influyen en la compra: lo que más valora el consumidor a la hora de seleccionar un producto es la calidad, seguida del precio. Respecto a los motivos por los que elige su lugar de compra, señala que son la calidad de los productos, el precio de los mismos y la proximidad del establecimiento.
  • Compra por internet: empeora su percepción por la desconfianza de parte de los usuarios (un 48% la valora positivamente frente al 57% de 2016). Un 20% dice que la utiliza o la utilizará, frente al 15% del año anterior, y un 28% indica que no la utilizará porque sigue prefiriendo ver el producto antes de comprarlo.
  • Información sobre el producto: el consumidor percibe que dispone de información suficiente sobre alimentación. El 71% dice buscar información sobre un producto antes de comprarlo y encontrarla, principalmente, en la propia etiqueta. Demandan etiquetas más sencillas, con letras más grandes y con términos menos técnicos. Los elementos informativos que más valoran los consumidores del etiquetado no varían respecto a 2016 y son: la fecha de caducidad, los ingredientes, el precio, el lugar de origen y la información nutricional. No obstante, sólo el 71% dice conocer la diferencia entre la fecha de caducidad y la de consumo preferente aunque, en la realidad, sólo el 46% conoce realmente su significado.
  • Hábitos de alimentación: el 75% de los consumidores (un 2% menos que en 2016) considera que sus hábitos son saludables y que la información nutricional presente en el etiquetado es idónea, destacando como la más valorada la información sobre el contenido en grasas, seguido de los azúcares y de las proteínas.
  • Desperdicio de alimentos: nos encontramos con un consumidor concienciado y sensible con el desperdicio de alimentos. Así, el 91% de los encuestados (3% menos que en el año anterior) considera indica que el desperdicio de alimentos es una preocupación muy presente y el 83% (4% menos que en 2016) afirma estar haciendo algo para evitarlo. El 60% cree que la responsabilidad del desperdicio es de “todos los eslabones de la cadena agroalimentaria” y, especialmente, de los propios consumidores (20%).
  • Formación del consumidor: preguntados por diferentes términos relacionados con la sostenibilidad de la cadena agroalimentaria, los consumidores conocen qué son los alimentos transgénicos y el comercio justo, alrededor de la mitad de la población conoce el concepto de huella ecológica, sólo un 31% conoce el término de alimentos irradiados, un 35% el concepto de consumo colaborativo y únicamente una quinta parte ha oído hablar de la soberanía alimentaria.
  • Solidaridad: los consumidores españoles se muestran preocupados y solidarios sobre la producción mundial de alimentos. La mitad de los encuestados cree que en el mundo se producen alimentos suficientes para satisfacer las necesidades de sus habitantes y su opción preferida (50%) para garantizar el acceso a la alimentación a la mayor parte de la población sería una mayor gestión y concienciación sobre el desperdicio de alimentos, sumada a una compra más racional y eficiente de los consumidores.