La Unión de Consumidores de Andalucía reivindica su participación en la Ley de Turismo de Andalucía

  • Exige la potenciación de la figura del “usuario turístico”, la intensificación de las inspecciones y el endurecimiento de las sanciones.

Andalucía, 11 de enero de 2011.El Consejo de Gobierno pondrá hoy en marcha la tramitación del anteproyecto de Ley del Turismo de Andalucía,  una norma que “adecuará la política turística de la Junta a la nueva realidad económica y a los cambios que se han producido en el mercado turístico” y en cuyo proceso de elaboración y debate quiere y debe estar presente la Unión de Consumidores de Andalucía como representante legítima de los consumidores y usuarios.

    Según la Junta de Andalucía, el sector servicios es el de mayor peso relativo en Andalucía, tanto por su peso en el Valor Añadido Bruto regional (73,6% en 2009) como por su importancia desde el punto de vista del empleo (suma el 73,4% de la población ocupada) y su capacidad de arrastre sobre otras actividades económicas. Concretamente el turismo representa en torno al 11% del PIB andaluz, un montante económico más que considerable si tenemos en cuenta la situación de crisis que actualmente se está padeciendo.

    Todo ello, unido a que la Unión de Consumidores considera que el turismo andaluz debe definirse por su calidad y excelencia y por un absoluto respeto de los derechos y legítimos intereses de los usuarios de este sector, han empujado a la organización de consumidores a exigir su participación en la elaboración de esta norma.

    Además, la Unión de Consumidores considera que en el texto debe potenciar la figura del “usuario turístico”, sus derechos y obligaciones, así como un plan definido de inspecciones que velen por el cumplimiento del mismo. Por último, la nueva norma debe contemplar las sanciones que implicaría su incumplimiento. Unas sanciones que deben endurecerse para estar acorde con un sector que es trascendental en la economía andaluza y en la percepción que de nuestra comunidad autónoma se tiene fuera de ella.

La Unión de Consumidores de Andalucía elabora el «Decálogo del Consumidor en Rebajas»

Sevilla, 5 de enero de 2011

  1. Es muy conveniente comparar en los establecimientos los artículos y sus precios, para comprobar cuáles son aquellos descuentos que interesan y si realmente se lleva a cabo la reducción.
  2. Para evitar comprar de manera impulsiva es muy aconsejable realizar una lista de aquello que se necesita o se quiere adquirir.
  3. En las prendas de vestir hay que comprobar la talla, la composición y las instrucciones de lavado y planchado. En los productos perecederos, no hay que olvidar mirar la fecha de caducidad o consumo preferente. Y en los pequeños electrodomésticos es fundamental saber si se siguen fabricando, ya que de lo contrario puede ser un problema a la hora de encontrar recambios. Y no olvidar nunca que las instrucciones de uso deben estar completas y redactadas en castellano.
  4. Es cierto que los comerciantes no tienen la obligación de devolver ningún artículo a no ser que éste esté defectuoso, pero si durante el año un establecimiento anuncia que admite devoluciones, tendrá que aceptarlas también en época de rebajas salvo que señale expresamente lo contrario de forma clara y visible.
  5. De igual manera siempre es bueno preguntar al encargado del local si las devoluciones se cambian por dinero, por la entrega de otro producto o por vales. Si el comerciante anuncia que devuelve el dinero en efectivo, debe hacerlo.
  6. El producto adquirido antes de las rebajas y devuelto en este periodo puede ser una trampa: los establecimientos tienen la obligación de rembolsar el precio que el artículo tenía cuando fue comprado.
  7. Cuando un establecimiento luce el distintivo de que acepta pago con tarjeta, debe aceptarlo siempre.
  8. Los comerciantes no pueden anular la garantía de un producto con la excusa de que está rebajado.
  9. La etiqueta debe contener el precio anterior a las rebajas y el precio rebajado.
  10. No olvide exigir y guardar el ticket de compra por si surge algún problema e incluso es muy útil conservar la publicidad ya que tiene valor contractual.