El Parlamento Europeo defiende el etiquetado nutricional obligatorio en los productos envasados.

10 de julio de 2010.Esta iniciativa que fue planteada por la Comisión Europea tiene como objetivo que los usuarios conozcan de manera clara el contenido energético, las grasas, los ácidos grasos saturados, los carbohidratos, los azúcares y la sal de los productos que consumen.

La eurocámara pretende simplificar y actualizar toda la legislación y reglamentos sobre las etiquetas y los valores nutricionales de los alimentos. Pretende que se incluya una lista que recoja las proteínas, la fibra y las “grasas trans” de los productos para ofrecer una información más clara al consumidor.

Por otro lado, en el mismo pleno se desestimó la iniciativa presentada por los grupos socialista, verdes y la Izquierda que propusieron la creación de un nuevo modo de etiquetado denominado “semáforo”. Esta nueva forma de etiquetado promovía el uso de los colores rojo, ámbar y verde en función del contenido alto, medio o bajo de sal, azúcar y grasa ha salido derrotada.

 Desde la Eurocámara se ha sugerido que se excluyan todas las bebidas alcohólicas de este nuevo etiquetado nutricional y no sean sólo el vino, la cerveza  y las bebidas energéticas, como en un principio se había planteado.

La OMS establece en su nueva guía que el límite de ruido nocturno sea de 40 decibelios.

15 de julio de 2010.La Comisión Europea y la Oficina regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud han creado valores guía de ruido nocturno para facilitar que los países de la Unión Europea creen una legislación que controle la exposición al ruido.

La OMS ha establecido en su nueva guía que el límite de ruido nocturno se fije en 40 decibelios. El ruido ambiental daña seriamente la salud de las personas y, esto se acentúa aún más por la noche cuando el ruido puede incluso llegar a interrumpir el sueño. Con este nuevo parámetro se pretende proteger a la población en general aunque especialmente a los más vulnerables, como son niños y personas mayores.

Desde la UE  y a través de la Directiva de Ruido Ambiental se insta a los Estados Miembros a evaluar y gestionar los niveles de ruido de forma adecuada para que así no aparezcan efectos perjudiciales para la población.

En el informe se resume los niveles umbral de ruido nocturno por encima del cual un efecto negativo comienza o por encima del cual el impacto es dependiente del nivel de exposición. Además, establece que existen diferencias entre la intensidad y frecuencia del ruido atendiendo a la fuente que lo produce y, por ello, no todos los impactos son iguales.

Para conseguir paliar los efectos del ruido, se propone como objetivo un valor guía límite de ruido nocturno exterior de 40 dB, pues a partir de esta cifra se empiezan a percibir efectos negativos en la salud de los ciudadanos.