Bruselas avisa que las cajas que reciban más ayudas públicas deberán reestructurarse.

BRUSELAS, 25 de enero de 2011 (EUROPA PRESS). La Comisión Europea ha avisado este martes de que las cajas de ahorro que necesiten más ayudas públicas para cumplir con los nuevos requisitos mínimos de capital marcados por el Gobierno español deberán presentar a Bruselas un plan de reestructuración, que normalmente implica reducir su tamaño y sus actividades para garantizar su viabilidad a largo plazo.

   El Ejecutivo comunitario ha acogido con satisfacción el plan presentado por la vicepresidenta económica, Elena Salgado, por considerar que "reforzará la confianza en el sector financiero español".

   "Saludamos el anuncio hecho ayer (por el lunes) por el Gobierno español por lo que se refiere al refuerzo de las cajas de ahorro, que les permitirá recuperar una situación financiera más apta para su papel tradicional de dar crédito a la economía", ha dicho la portavoz de Competencia, Amelia Torres.

   "Este anuncio debería reforzar la confianza en el sector financiero español", ha resaltado.

   Por lo que se refiere a las posibles inyecciones de fondos públicos por parte del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) en las cajas que en septiembre no hayan logrado el capital básico exigido, la portavoz ha indicado que

esta recapitalización "deberá respetar las condiciones establecidas en las reglas sobre ayudas de estado para el sector financiero durante la crisis".

   "Si hay recapitalización, hay que presentar un plan de reestructuración a la Comisión", ha subrayado Torres. Esta es la condición que ha establecido Bruselas para prorrogar las ayudas públicas al sector financiero durante todo el año 2011.

   En todo caso, la portavoz ha eludido desvelar si España ha pedido una nueva prórroga para el FROB, cuya autorización expiró a finales del año pasado, y se ha limitado a señalar que "hay contactos" con el Gobierno sobre este tema. Fuentes comunitarias explicaron que el pasado viernes todavía no se había presentado una solicitud de prórroga.

   Al Ejecutivo comunitario le resulta indiferente si la entrada de capital público en las cajas significa una nacionalización temporal. "No corresponde a la Comisión pronunciarse sobre si un banco es nacionalizado o  es privado. Lo que interesa a la Comisión es que si hay una recapitalización por parte del FROB u otra entidad pública en el futuro, es garantizar que se haga respetando las reglas en materia de ayudas públicas", ha dicho la portavoz.

   Bruselas tampoco tiene "ningún comentario" sobre el hecho de que las recapitalizaciones vayan a retrasarse hasta septiembre. La portavoz ha recordado que estas recapitalizaciones son similares a las que hicieron otros países de la UE, como Reino Unido, al principio de la crisis.

 

La UE obligará a detallar en las etiquetas de los alimentos los niveles de azúcar, sal y grasas.

BRUSELAS, 7 de diciembre de 2010. (EUROPA PRESS). La Unión de Consumidores aplaude la medida que, casi tres años después de negociaciones, acaban de aprobar los ministros de Sanidad y Consumo de la UE. Se trata de una nueva norma que obligará a la industria alimentaria a detallar en las etiquetas de alimentos y bebidas su contenido de azúcar, sal y grasas. Estos datos deberán aparecer en el envase de forma clara y legible. El objetivo de la iniciativa es dar a los consumidores una mayor información que les permita optar por una dieta saludable y contribuir así a la lucha contra la obesidad.

   Esta legislación sobre etiquetado de alimentos no se aplicará finalmente al vino, la cerveza, los licores y las bebidas alcohólicas aromatizadas. Se atienden así las exigencias de países como España, Francia, Italia, Alemania, Portugal, Grecia, Bulgaria, Austria, Chipre y Rumanía, que desde el inicio de las negociaciones solicitaron que el vino quedara fuera de la norma.

   La norma todavía debe ser ratificada por la Eurocámara. Además, los Estados miembros contarán con un periodo transitorio para aplicarla, por lo que no se espera que entre plenamente en vigor hasta 2013 o 2014, según informaron fuentes europeas.

   En concreto, el reglamento obliga a detallar en el envase el contenido de energía, grasas, grasas saturadas, carbohidratos -con referencia específica a los azúcares-, proteínas y sal por 100ml o 100g, aunque también puede indicarse como porcentaje de la cantidad diaria recomendada. Pero se deja a la industria elegir otras formas de presentación, siempre que sean claras y no induzcan a confusión, algo que no gusta a países como España, que prefieren un sistema más armonizado.

   Estos datos deberán ser legibles, con un tamaño de letra de 1,2 milímetros por lo menos (frente a los tres milímetros que había propuesto Bruselas), aunque se contemplan excepciones para los envases pequeños. Se podrá añadir información adicional voluntaria sobre cuestiones como nivel de colesterol o fibra.

   Para el vino, cerveza y licores, la Comisión presentará un informe dentro de 5 años y decidirá entonces si es necesario incluirlos en la norma sobre el etiquetado. Los alimentos no envasados también quedan exentos de la obligación de declaración nutricional, a menos que el Estado miembro en cuestión decida lo contrario.

   Otro de los objetivos de esa norma es proporcionar una mayor protección contra los alérgenos. Para ello, pide que se etiqueten todos los alimentos que contengan sustancias alergénicas (como cacahuetes, leche, mostaza o pescado) o que se indique claramente la presencia del alérgeno de otra forma. Esto supone un paso más respecto a la actual normativa, que sólo se aplica a los alimentos preenvasados. Cuando entre en vigor, los alimentos sin envasar también deberán indicar la presencia de alérgenos.

ORIGEN DE LOS ALIMENTOS

   Como ocurre en la actualidad, la nueva norma establece que los fabricantes pueden escoger voluntariamente si mencionan o no en el etiquetado el país de origen o el lugar de procedencia de los alimentos.

   No obstante, la obligación actual de hacer figurar el país de origen en la etiqueta en la carne de vaca y ternera se extenderá a otro tipo de carnes (cerdo, cordero y ave). Además, Bruselas deberá presentar en tres años un informe de impacto sobre la posibilidad de obligar también a indicar el lugar de origen en otros productos (leche, leche utilizada como ingrediente, carne utilizada como ingrediente, alimentos no transformados o productos hechos con un solo ingrediente).

   España, Alemania, Dinamarca, Suecia y Países Bajos estaban en contra de que sea obligatorio indicar el lugar de origen de la carne de cerdo, cordero y ave porque lo consideran discriminatorio y alertan de que aumentará los costes para los consumidores. Aun así, no han bloqueado la aprobación del reglamento.