UCE-Andalucía estudia la Semana Santa andaluza en clave de consumo (26/03/10)


A través del estudio titulado “El mercado de la devoción” la Unión de Consumidores de Andalucía intenta trazar un panorama de lo que significa la Semana Santa en clave de consumo. Sin entrar a valorar las connotaciones económicas que rodean esta celebración, este acontecimiento sociocultural y el ingente movimiento económico que comporta difícilmente pueda sustraerse de una creciente mercantilización de su entorno y de la creación de todo un mercado.

    Hasta hace algo más de una década, ese mercado cofradiero quedaba restringido a los enseres e indumentarias propias de quienes participaban en la celebración. También existía un muy importante flujo económico con epicentro en la hostelería y restauración que dinamizaba notablemente la actividad empresarial local, aunque como algo complementario a una celebración en la calle y con fuerte atracción turística.

    En la actualidad, este mercado cofrade no conoce límites ni en el comercio tradicional ni en el virtual, ya que las nuevas tecnologías han propiciado las tiendas en la red con una oferta ingente, variopinta y a veces pintoresca de productos de todo tipo, a veces para desesperación de las propias hermandades que contemplan como reproducciones de sus imágenes, símbolos, enseres, etc. generan sustanciosos beneficios mercantiles a terceros.

    El informe trata los diferentes gastos que conlleva la participación en los cortejos procesionales con hábito penitencial o como portador de los pasos y tronos. De este modo, difícilmente se puede participar en una estación de penitencia por un coste inferior a 150 euros si hay que proveerse del hábito penitencial y abonar las cuotas y limosnas establecidas a tal efecto. Sin embargo, el coste puede ser muy superior en aquellas corporaciones con indumentaria de tejidos nobles (terciopelos, merinos, brocados…) y otros elementos de lujo (cíngulos y escudos en hilo de oro, zapatos con hebillas de plata, etc.) aunque siempre existan sucedáneos más económicos que permitan asimilar el gasto.

    También hay que destacar el mundo de los costaleros o cargadores de tronos y pasos, igualmente diverso y en el que los costes mínimos en sus versiones más modestas se sitúan en unos 60 euros, aunque se pueden incrementar notablemente en función del virtuosismo que empieza a hacer fortuna en los diferentes componentes de su indumentaria (camisetas o costales pintados o bordados, prendas de abrigo realizadas y diseñadas ad hoc, fajas y correajes deportivos de alto rendimiento, sesiones de preparación físico y tratamiento de secuelas, etc.).

    Después de revisar los precios, UCE-Andalucía ha comprobado que no se han producido cambios sustanciales en los precios de los enseres con respecto a años anteriores. A continuación se detallan los precios de la indumentaria y enseres más comunes

–    Precio medio de túnica de cola o capa y antifaz: 150-300 euros en función de tipo y calidad del tejido. Se escapan las indumentarias completas en terciopelo (entorno a 500 euros)
–    Escudos: entre 10 y 30 euros para los bordados en seda de colores según tamaño. Por encima se sitúan los bordados en hilo de oro y los artesanales (entre 60 y 150 euros).
–    Ceñidores:
–    Cíngulos: desde 6 a 18 euros en función de la calidad y tipo de bellota y fleco, realizados en seda. Por encima de 100 euros los realizados en hilo de oro, parcial o totalmente.
–    Esparto: entre 15 y 50 euros en función de anchura, tipo de cordaje y trenzado y guarnicionería.
–    Correa: Sobre 12 euros (cuero)
–    Calzado:
–    Sandalias: entre 12 y 30 euros.
–    Zapatos convencionales: entre 40 y 60 euros
–    Manoletinas: entre 30 y 60 euros.

–    Guantes: entre 10 y 20 euros. En cuero entre 30 y 90 euros según calidad de la piel.
–    Capirotes: entre 12 y 30 euros.
–    Costal: entre 15 y 25 euros.
–    Faja: entre 12 y 15 euros (las deportivas o de guarnicionería van de 30 a 60 euros)
–    Morcilla: 5 euros
–    Pantalón de costalero: entre 18 y 25 euros
–    Alpargatas de esparto:10 euros
–    Sudadera: entre 15 y 25 euros
–    Medalla: entre 10 y 20 euros

 
 

UCE-Andalucía se adhiere a la PALT (18/03/10)

    En la última década los alimentos transgénicos están llegando a Europa vía piensos ganaderos y cultivos comerciales. En España la mayoría del maíz y soja para piensos y agrocombustibles que se importan son transgénicos. Por otra parte, en España se cultivan el 80% de los transgénicos autorizados para su cultivo en la Unión Europea.

    A pesar de las promesas de la industria agrícola biotecnológica los transgénicos no son la solución del hambre en el mundo. Al contrario, pueden acarrear riesgos ambientales y para la salud de los consumidores. Hace unos días la Comisión Europea ha aprobado cinco nuevos transgénicos desoyendo estudios independientes que ponen en duda la inocuidad de esos transgénicos (una patata para usos agroindustriales y tres maíces). Los gobiernos de Francia e Italia, y es de esperar que otros muchos, ya se han manifestado en contra de la autorización.
 

Entre los riesgos ambientales se cuenta:

  • Incremento del uso de agroquímicos (especialmente herbicidas).
  • Aparición de plantas e insectos resistentes.
  • Contaminación genética de otros cultivos y alimentos.
  • Contaminación del suelo (por producción de toxinas y agroquímicos).
  • Desaparición de la biodiversidad agrícola y ecológica.

Entre los riesgos para la salud se cuentan:

  • La Organización Mundial de la Salud y la Agencia Europea del Medicamento han recomendado que no se inserten genes de resistencia a antibióticos en la manipulación genética de plantas para no inducir resistencias a antibióticos en patógenos que pueden afectar a humanos2. No obstante, la CE ha autorizado recientemente una patata transgénica que tiene incorporada genes de resistencia a antibióticos contraviniendo estas recomendaciones.
  •  Los gobiernos de Francia y Austria, entre otros, se han opuesto a la presencia de transgénicos en sus países apoyándose en estudios que cuestionan inocuidad de los transgénicos (Universidades de Caen y Rouen3, Francia, y del Ministerio de Salud de Austria).

Entre los riesgos para la agricultura se cuentan:

  • Mayor uso de agroquímicos (especialmente herbicidas).
  • Mayor dependencia de los agricultores respecto a las grandes multinacionales.
  • Aparición de malezas e insectos resistentes a herbicidas y pesticidas.
  • Desaparición de mercados por contaminación genética, especialmente en agricultura ecológica.
  • Pérdida de identidad campesina.


    Por todo ello no es extraño que la mayor parte de los consumidores europeos, incluyendo los andaluces, venga posicionándose en contra de la presencia de transgénicos en nuestra agricultura y nuestra alimentación. Por otra parte, Andalucía es especialmente vulnerable a los cultivos transgénicos ya que el riesgo de contaminación genética echaría por tierra todo lo que se ha avanzado para hacer de nuestra comunidad un territorio líder en producción ecológica y en biodiversidad agrícola en España y buena parte de Europa. La presencia de cultivos transgénicos dentro de Espacios Naturales Protegidos de nuestra comunidad resulta especialmente preocupante.

     Para hacer frente a estas inquietudes la Plataforma Andalucía Libre de Transgénicos hemos puesto en marcha una campaña de incidencia social y política: “Con Soberanía Alimentaria, sin Transgénicos”.

      Desde esta campaña exigimos para Andalucía una agricultura y alimentación libre de transgénicos; tolerancia cero con la contaminación genética; derecho a conservar y gestionar libremente la biodiversidad agrícola; el ejercicio de la soberanía alimentaria; y la implicación de las administraciones en facilitar información y transparencia con todo lo que tenga que ver con transgénicos.

      Consideramos que los derechos a la información y la libre elección de los consumidores y agricultores y ganaderos se están vulnerando, por una legislación de etiquetado insuficiente, por la opacidad respecto a la localización de los cultivos transgénicos, por la nula asunción de responsabilidad por parte de las empresas transgénicas en caso de contaminación genética y por el control que pretenden ejercer las grandes multinacionales del sector sobre todas las políticas agroalimentarias.

     Para facilitar estos retos ponemos en marcha estas iniciativas enmarcadas en la Campaña:

  •  Sensibilizar sobre los riesgos de los alimentos transgénicos.
  •  Promover la declaración de Zona Libre de Transgénicos para toda Andalucía y sus municipios.
  •  Movilizar a la ciudadanía para la incidencia en las políticas públicas y la construcción de alternativas agroalimentarias saludables y ecológicas.


    Estas iniciativas andaluzas refuerzan un movimiento estatal conformado por decenas de organizaciones sociales, ecologistas, agrarias y de consumidores contra los transgénicos de toda España. Desde este movimiento se ha programado una Semana Estatal de Lucha contra los Transgénicos del 12 al 16 de abril, que culminará en una multitudinaria manifestación en Madrid el 17 de abril. Durante esa semana se programarán acciones también en Andalucía.
 
     Tras finalizar la rueda de prensa remitiremos a diferentes personalidades e instituciones políticas escritos y alegaciones en torno a los transgénicos y a las responsabilidades políticas ligadas a la agricultura y alimentación transgénicas.
Nuestros fines trascienden, naturalmente, los límites de la propia PALT, por ello fomentamos la cooperación con todas aquellas entidades que deseen trabajar, o ya lo estén haciendo, por liberar a Andalucía de cultivos y alimentos transgénicos.
 
          * Plataforma Andalucía Libre de Transgénicos, PALT: Integrada por Red Andaluza de Semillas “Cultivando Biodiversidad”, FACUA-Andalucía, UCA-UCE, Ecologistas en Acción Andalucía, Veterinarios sin Fronteras Andalucía, Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos (FACPE), Grupo de Soberanía Alimentaria y Género y Asociación La Talega. Se suman a la convocatoria Amigos de la Tierra, COAG Andalucía, SOC/SAT, Asociación CAAE y Greenpeace.